GUIA CARNAVALERA DE COCHABAMBA 2016



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La Chicha Cochala Cruza Fronteras



Los propietarios de la marca Chernobyl comentan que venden el producto a Estados Unidos, España, Argentina, Brasil, Chile, Italia, Francia y Suecia.

El sabor de la chicha cochabambina pasó del cántaro a la botella y de la tutuma al vaso. Desde hace 11 años la dulce bebida fermentada de maíz va desde Cochabamba al mundo. Este tradicional producto cochabambino se exporta, en una presentación envasada, a ocho países, incluyendo Estados Unidos y España.

“Es un proceso bastante largo, pero lo que se tiene pensado es el crecimiento de esta exportación de lo nuestro, de lo tradicional de Cochabamba”, explica Norma Andia, representante de la región metropolitana y Quillacollo.

El propietario de chicha Chernobyl, Román Soliz, cuenta que el suyo es un negocio familiar de más de 25 años de vigencia. Recuerda que el primer mercado de su producto fue Estados Unidos, y que la acogida de la comunidad boliviana que reside en ese estado “fue muy alentadora” para seguir.

Este empresario radica en Quillacollo, desde donde montó su negocio. Según explica, los países a los cuales se exporta el producto, aparte de Estados Unidos, son España, Argentina, Brasil, Chile, Italia, Francia, y Suecia. El país ibérico es uno de los sitios que mejor acogida le brindó a este producto.

“El objetivo es que conozcan más la chicha. Quisimos que la conozcan a nivel mundial”, arguye Soliz, quien trabaja en esta empresa junto a su esposa Cristina Gonzales.


Hablar de Chernobyl remite al accidente nuclear de 1986 en la ciudad ucraniana que lleva el mismo nombre. Sin embargo, para los cochabambinos, y en concreto para los quillacolleños, hablar de Chernobyl es hacer referencia a un producto consolidado en el mercado.

“El nombre de Chernobyl es una adecuación, porque cuando sucedió lo de Chernobyl, justo nacía nuestro emprendimiento. Los periodistas Ramón Rocha Monroy, Alfredo Medrano, Rafael Peredo, que trabajaban en Los Tiempos, visitaban el local y hacían la comparación”, recuerda Soliz.

Los asistentes a la feria gastronómica en Villa Tunari realizada el pasado sábado 26 y domingo 27 de septiembre degustaron el sabor de esta bebida. La propuesta es consolidarse como marca.

“Este restaurante Chernobyl es conocido por la gastronomía que tiene y por la chicha característica que ellos van elaborando, y tienen cierto reconocimiento a nivel nacional, y lo que intentan hacer está también (ser reconocidos) a nivel internacional. Se está llevando una exportación de a poco, esto va creciendo año tras año”, comenta Andia, responsable del stand de este producto.

Como una muestra de que lo tradicional y lo moderno pueden convivir, ella sirve este producto en una tutuma; lo extrae de una olla de barro. Esto con el fin, expresa, de que el visitante conozca el sabor típico del valle cochabambino.

Un poco más atrás de la mesa, donde efectúa la presentación, las botellas reposan. Ostentan una apariencia que se destaca por sus colores brillantes; dentro contienen el mismo mejunje gastronómico amarillento que se suele beberse en esta región. “El elixir de los incas”, reza la leyenda que acompaña al característico nombre de esta chicha envasada en Quillacollo.

A decir de Soliz, donde hay un boliviano y un cochabambino, éste siempre busca una nueva chicha. Por ello, este producto -afirma- venció el paso del tiempo desde la época de los incas y ahora llega a estos ocho países. A futuro, sostiene, se pretende ampliar este mercado.

El empresario recuerda que a principios de este 2015 su marca fue reconocida por la Brigada Parlamentaria de Cochabamba como patrimonio cultural, turístico y gastronómico de Bolivia. Mediante una resolución camaral se dispuso ese reconocimiento a la quinta Chernobyl, que se ubica en Quillacollo, como promotora de esta chicha de exportación.

Uno de los desafíos de esta empresa, afirman los ejecutivos, es consolidar sus nichos de mercado y buscar nuevas opciones para seguir expandiendo la marca; y al mismo tiempo consolidar el nombre de Quillacollo, Cochabamba y de Bolivia como cuna de esta característica bebida.

Chicha Chernobyl


Países La chicha Chernobyl se exporta desde Bolivia al mundo desde hace 11 años. Estados Unidos fue el primer mercado. En la actualidad llega a España, Argentina, Brasil, Chile, Italia, Francia, Suecia, además del país del norte.

Empresa La quinta Chernobyl es reconocida a nivel Cochabamba como una de las más importantes empresas de chicha.
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Parlana Cochabamba Language Exchange



"Parlana is a social project for language and cultural exchange. Is for everyone that want to learn new cultures through the human language.

Parlana es un proyecto social para el intercambio de lenguaje y cultura. Es para todos aquellos que quieran aprender nuevas culturas a través del lenguaje humano." 

Este proyecto consiste en elaborar un evento cada martes, cosa de reunir a gente de distintas partes del mundo aqui en cochabamba en un mismo lugar de confraternizacion, con musica en vivo, ambiente compartido entre vasos de cerveza o algo diferente.


Asi que si estas pensando en probar algo diferente, animate a ir a saludar a alguien desconocido en un idioma del que no tienes ni idea.


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Así hablan los cochalas




Conversando en la plaza principal. - Daniel James Los Tiempos


En Bolivia cada región tiene alguna particularidad en la forma de hablar y Cochabamba no es la excepción. A pesar de que hay frases y palabras que se usan en todo el país – como “ch’aki” (resaca) – los cochalas han construido una jerga propia en base a la fusión del español y el dulce quechua.
El quechua ha dado a la morfología castellana cochabambina un toque exclusivo. Y es que 500 años de presencia española en la tierra de los Incas han logrado formar una inacabable cantidad de palabras y frases que son mezcla de quechua y castellano.

“Un mecanismo básico de la picardía boliviana es el encuentro entre idiomas distintos, que de por sí nos hace reír aunque algunos gringos no entiendan por qué reímos”, señala el escritor Ramón Rocha Monroy.

Por ejemplo, cita Rocha, cuando a un criollo que “se hace el gringo” le decimos “yanagringo” (yana significa negro; gringo es americano de EEUU o de origen europeo); “cielowawita”, que se dice a una persona bondadosa, ágilsiki – culo ágil; o cuetesimi , que significa “boca de cohete”, alguien que habla mucho y “florido”.
Otra característica del valluno es el uso de los diminutivos. “Aquisitos no más es, caserita” o “no pues mamita, cuida bien a tu wawita”, son una muestra de la abundancia del cariño en la palabra cochala.
La influencia del quechua en los cochabambinos es fundamental, como bien lo explica el Cronista de la Ciudad. “Mezclar el castellano y el quechua, y no solo el vocabulario sino la construcción de la frase, es una característica importante”.
Si uno va al mercado, debe alterar la construcción de la frase y no decir ¿tienes carne? sino: ¿carne tienes? En vez de ¿vas a ir al mercado?, mejor decir: ¿al mercado vas a ir?

Rebajarime, ps caserita
Si un ciudadano extranjero escucha esta frase no la entenderá de inmediato.
El quechua es un lenguaje sin esdrújulas que no se hizo para ordenar sino para seducir y convencer.
Rocha ejemplifica esto cuando se dice “por qué no me lo haces estito” o cuando añadimos la partícula “ri”, que quiere decir por favor, al castellano. “Rebajarime, pues caserita”, o “llevarime” “invitarime”.





Quechuañol

Aunque esta composición es polémica, muchos estudiosos hablan de un más frecuente uso del quechuañol, la mezcla del español y el quechua, como una especie de jerga o habla común de esta parte del país.

Según Rocha Monroy, el pasado agrario y quechuista caló hondo en el lenguaje de la región.

“Somos todavía una sociedad agraria y lo fuimos más en el pasado, cuando nuestros mayores conocían muy bien el quechua y lo practicaban a diario”.
En su libro “Picardía en Cochabamba”, el Premio Nacional de Novela 2002, enumera algunos de los apodos más populares, muchos de ellos mezcla del idioma originario y el ibérico:

Ch’aki: resaca.
Mankagasto: tragadebalde, o también k’asi okho en quechua, que gasta mucho.
P’ajla: calvo.
Tojpi: loco.
Warmichallpa: tipo que pega a su mujer.
Wist’u picu: pico torcido. Célebre personaje que horneaba deliciosas empanadas que todavía son populares.
Yana molleja: muy moreno.
Yana alma: alma negra.
Yanki llokhalla: como yanagringo, muchacho criollo que se hace el yanki.
Sin embargo, no se puede hablar de un solo “lenguaje” cochabambino.


Hay una brecha que se expresa en el nivel de ingreso y la falta de práctica del quechua, pero en los sectores populares todavía se usa éste como señal de identidad y para expresar confidencias o rematar anécdotas humorísticas. Empero, es menos puro que el del norte de Potosí o el de Sucre y más mezclado con el castellano, explicó Rocha.
Como todo idioma, el quechua es una visión del mundo, y la de los cochabambinos es una muestra de alegría y optimismo.

“En la medida en que no lo practiquemos, será privilegio de los habitantes del Valle Alto, el valle de Sacaba, el valle central o el cono sur, quizás ya no de la ciudad”, señaló.
Con todo, será difícil superar en algún otro idioma el acurruco de una pareja cuando se frasea: ¿Ima pasan? Ashkata munakuyki misk’i palomitay (¿Qué pasa? Te quiero mucho mi querida paloma).
Para saber

A continuación, algunas de las frases más usadas en la cotidianidad cochala, extraídas de un sondeo de Los Tiempos Digital a través de nuestra página de Facebook.

Todo pasa con llajua
Esta frase refleja mucho de la cochabambinidad. Primero porque menciona el brebaje cochala por excelencia: la llajua, una exquisita mezcla de locoto, tomate y quilquiña, que da como resultado un aderezo picante que acompaña todas las comidas de la región.

La frase significa que no hay comida mala que no sea pasable con llejua. Aunque esta idea se traslada a la cotidianidad cuando uno debe hacer o presentar algo que no le gusta o que se ve mal. “Este trabajo está mal, pero pasa con llajua”

Aquisito nomás, estito nomás, ahisito es


Otra vez el uso de diminutivos esta ocasión en los adverbios. El cochala señala lugares o cosas con un sufijo que indica que todo parece cerca, aunque esté muy lejos.

Ya pues, yapame casera o ¿y la galeta?

En Cochabamba es tradición pedir a una vendedora algo más de lo que ofrece, como un plus fuera del producto. La yapa significa una especie de cariño del vendedor al consumidor para que éste sea “fiel” y no compre de otras caseritas.

La galeta es similar. Es cuando un vendedor hace probar su producto al consumidor antes de la venta.

O le damos
Frase de los viernes. O sábados. A veces domingos y lunes. Es la convocatoria oficial para reunir a los amigos y compartir "bebidas espirituosas".

Este chango


Para referirse a alguien, generalmente entre jóvenes. “Este chango no hizo la tarea”.

Hay muchas frases cochalas aunque la continua migración interna y externa, la influencia de idiomas extranjeros y otros factores hacen que la jerga popular se nutra continuamente ¿no ves que?
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